DíA 213: LA “LEY PRIMERA” QUE UNE A JAVIER Y A KARINA

“El Pacto de Mayo firmado en julio marcó un punto clave en el gobierno de Javier Milei. Más allá de la ulterioridad de cómo siga la gestión, el presidente pudo mostrarse con muchos de los gobernadores y expresar algunas ideas que marquen un rumbo. En la foto, y en la firma, en la que, por ejemplo, no estuvo Mauricio Macri, hubo una presencia sorprendente. La secretaria General de la Presidencia, un cargo menor en cuanto a escalafón y ceremonial, puso su rúbrica en el acuerdo. Fue la única mujer que firmó en la noche gélida tucumana” detalló Jorge Fontevecchia en el editorial de Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190) y Radio Amadeus (FM 91.1) de este miércoles 10 de julio de 2024.

Javier Milei en reiteradas ocasiones explicó que en realidad “El Jefe” era su hermana. Qué él era sólo un divulgador y comparó su relación con la de Moises y Aarón en el Éxodo bíblico. Un profeta y un divulgador al frente de una misión encomendada, justamente, por las fuerzas del cielo. En otra editorial, describíamos cómo la hermana del presidente había estado en cada momento vital de la biografía de Milei en el que él había intentado algo. Fue a verlo atajar en Chacarita, a cantar rock y luego estuvo ahí para asistirlo cuando se hizo casi un panelista televisivo económico. Karina siempre estuvo ayudándolo y siendo una especie de asesora. Vamos a ver algunos fragmentos de la relación política y personal entre Javier y Karina Milei

En el cierre de la campaña presidencial, Javier Milei la definió como la persona más importante del equipo: “Nada de todo esto hubiera sido posible sin su ayuda". Cuando le tomó juramento a su hermana, el presidente lo hizo visiblemente emocionado y entre lágrimas.

En una entrevista en París en 1981, le consultaron al escritor y periodista Gabriel García Márquez qué pensaba sobre el poder, a partir de una reflexión sobre su novela, El otoño del Patriarca y el premio Nóbel de Literatura dijo: “cuanto más poder se tiene, tanto más difícil es saber quién le está mintiendo y quién no. Cuando alguien alcanza el poder absoluto ya no tiene contacto con la realidad, y esa es la peor clase de soledad que existe. Una persona muy poderosa, un dictador, está rodeado de intereses y personas cuyo propósito último es aislarlo de la realidad; todo se conjuga para aislarlo”. Probablemente esto sea así, probablemente el poder genere esa sensación paranoica y solitaria de no saber quién dice exactamente lo que piensa y la necesidad de tener personas totalmente cercanas en las esferas más altas del poder sea un mecanismo de defensa frente a este problema. 

Los hermanos y el poder 

Una de las primeras relaciones de poder importantes entre hermanos a lo largo de la historia es la de Los Medici, pertenecientes a una de las familias más importantes del renacimiento en Italia. Cuatro de los hermanos se convirtieron en Papa, entre 1513 y 1605

En el Renacimiento también fue sumamente importante la familia Borgia. Rodrigo de Borgia, quien más tarde se convertiría en el Papa Alejandro VI, es el centro de una familia que pasó a la historia como una de las más crueles e intrigantes de todos los tiempos. Nació el 1 de enero de 1431 en Valencia, fue nombrado Cardenal a los 25 años y desde temprana edad mostró su inteligencia y ambición, acumuló numerosas posesiones y riquezas.

Contrario a la norma del celibato que debían cumplir los clérigos, Rodrigo de Borgia tuvo una gran cantidad de amantes, entre ellas, Vannozza, con quién tuvo cuatro hijos. Además, se dice que tenía una principal devoción por su única hija, Lucrecia, con quién se llegó a rumorear que existía una relación incestuosa. Juan era su hijo varón favorito, algo que generaba profundos celos hacia su otro hijo César quien, según algunas versiones, asesinaría años después a su hermano y a uno de los esposos de Lucrecia.

El nepotismo y la maldición de los Kennedy

Años después, durante el siglo XVIII, Napoleón Bonaparte construía poder junto a sus hermanos a quienes les otorgaba el mandato de los distintos países que conquistaba con el fin de asegurar estabilidad y lealtad. 

Ahora nos trasladamos hacia el siglo XX, a Estados Unidos. Una de las familias más importantes de la historia reciente de la política norteamericana es, sin duda, los Kennedy, ricos, estadistas y marcados por la muerte.

El 2 de noviembre de 1963, John F. Kennedy, con 46 años, fue asesinado en una visita oficial a Dallas. Cinco años después, una nueva tragedia enlutó a la familia, su hermano Robert, senador de los Estados Unidos y próximo candidato demócrata a la presidencia, fue asesinado tras un discurso

Los Kennedy pertenecen a un poderoso clan familiar que llegó a los Estados Unidos en 1849, huyendo de la crisis del hambre en Irlanda. Se instalaron en Boston, donde se convirtieron en prósperos empresarios. 

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La maldición de la familia Kennedy también alcanzó a la hija mayor del clan, Rosmerey, quien nació con una leve discapacidad intelectual. Temiendo el ridículo y las críticas públicas, su padre decidió someterla a una lobotomía. En 1944, la maldición recayó sobre Joseph de 29 años, predestinado por su padre para ser el presidente de Estados Unidos. En un intento de ser héroe de guerra y ganar popularidad se alistó en la aviación para la Segunda Guerra Mundial y murió en combate. Cuatro años después falleció Kathleen Kennedy, tras estrellarse la avioneta en la que viajaba junto a su novio.

 

Tampoco escapó a la maldición Jacqueline Kennedy, esposa de John F Kennedy. El matrimonio tuvo cuatro hijos. Arabella, la primera hija, falleció antes de nacer. El primer varón, John F. Junior murió en un accidente de avión a los 38 años, mientras que el último hijo, Patrick, murió apenas dos días después de nacer.

En la misma época en la que los Kennedy acumulaban poder en Estados Unidos, Los Castro gestaban una revolución a pocos kilómetros, en la Isla de Cuba. En la última década, Raúl se convirtió en el guardián del legado socialista de su hermano Fidel. Durante 50 años, fue ministro de Defensa, transformando un ejército de rebeldes idealistas en un eficiente aparato militar que se convirtió en sostén de la economía controlando actividades productivas.

Al asumir la presidencia en 2008, empezó a modificar lentamente el modelo. Dio apertura a inversiones extranjeras, a negocios privados y a la compra-venta de inmuebles. También permitió viajes de cubanos al exterior y, a finales de 2014, sacudió al mundo al anunciar el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Washington después de medio siglo. 

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Viniendo para Argentina, algunas décadas después, incluso después de que cayera la Unión Soviética, aunque dejando intacto el poder de Los Castro en Cuba, el neoliberalismo se había vuelto hegemónico. En el menemismo, además por supuesto de Carlos Ménem, había una figura de vital importancia: su hermano Eduardo Menem, quien fue presidente provisional del Senado y cumplió un papel predominante en la reforma constitucional de 1994

La idea de apoyarse en un hermano para construir poder es bastante usual, tal vez, como decíamos, por problemas que son parte esencial de quien ejerce el poder, de la soledad a la que es sometido el político con poder. Sin embargo, el nepotismo y la práctica de mantener la decisiones en pequeños círculos familiares, también alejan de la realidad a los gobernantes. Probablemente haya políticos que logren encontrar gente de confianza en la propia selección natural sobre las personas que se producen en la lucha política. 

Javier y Karina Milei son dos figuras que se necesitan para explicarse una a la otra. Probablemente, sin la influencia que uno hizo sobre la vida y el pensamiento del otro, no hubiesen llegado a conquistar el poder político de nuestro país. En el caso del presidente, el hecho de tener a su hermana acompañando en su experiencia al frente del poder no parece darle las cuotas de conexión con la realidad y la crítica necesarias para un mandatario. Quizás los Milei piensen en el viejo Vizcacha, el personaje ambiguo del Martín Fierro, que representaba tanto el conocimiento popular como la picardía criolla para acomodarse a la circunstancias. O tal vez hayan hecho carne aquello que une a la ultraderecha italiana de Giorgia Meloni, cuyo partido lleva el curioso nombre de “Hermanos de Italia”. 

ADP FM

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