LA BODA DESTINO DE CRISTINA EN MENORCA Y SU VESTIDO DE NOVIA, AL DETALLE: DESMONTABLE, ELEGANTE Y FLUIDO

Cristina y Alejandro comenzaron su relación cuando tenían 18 años. "Los dos somos de Barcelona. Nos presentaron varios amigos en común y diez años después, seguimos juntos". A sus 28 años, la pareja decidió dar un paso más y comprometerse. "Alejandro me pidió matrimonio un día antes de mi cumpleaños, el 24 de junio, en Londres, donde vivimos una temporada".

Para su boda, la pareja decidió cambiar de ubicación, de la Ciudad Condal a Menorca, la isla de veraneo del novio. "Vamos mucho fuera de temporada y además, Alejandro pasó allí los veranos de su infancia", cuenta. Con esa excusa, convocaron a familiares y amigos para celebrar una boda destino.

La boda de Alejandro y Cristina. (The Galaxy Edge)

El 4 de mayo de 2024, en dos actos, primero la ceremonia religiosa en la Catedral Santa María en la Ciutadella de Menorca y después, el banquete en la finca Torre Saura, cerca de la playa de Son Saura, la suya fue una boda informal con sabor a verano.

Alejandro y Cristina no estuvieron solos, el equipo de Brichsevents les ayudó a planificar y organizar el enlace. "Yo me dedico a la organización de eventos y bodas en el catering Le Chef en Barcelona. Me apasionan los eventos relacionados con la gastronomía. Me hubiese encantado casarme con Le Chef Catering, pero la logística a la isla era complicada", explica la novia.

La boda de Alejandro y Cristina. (The Galaxy Edge)

Con la logística del gran día en marcha, Cristina se lanzó a la búsqueda y captura de su vestido de novia. Con una idea clara, "quería un vestido cómodo con el que no me sintiera disfrazada, que viera las fotos dentro de 40 años y me siguiera gustando mi vestido".

Así, la barcelonesa se plantó en el taller de The Muse Collective. Fundado por Roser y Cristina Salvador en 2016, es el punto de encuentro para esas novias diferentes y rompedoras que no buscan seguir convencionalismos y por ende, ser ellas mismas el día de su boda.

La boda de Alejandro y Cristina. (The Galaxy Edge)

Algo que ayudó a Cristina a decidirse por The Muse Collective fue el 'feeling' con Laura, del equipo de la marca. "Fue bestial, desde el primer día captó lo que yo quería, me caló desde minuto uno y con ella me sentí la novia más cómoda del mundo".

Sin una inspiración como base, "ni en nada, ni en nadie, no cogimos ninguna idea", comenzaron el proceso de creación de su vestido de novia. Un traje que resultó ser un diseño desmontable que escondía tres looks.

La boda de Alejandro y Cristina. (The Galaxy Edge)

"Al ser una boda en una isla no quería ir muy hippy y buscamos un look elegante. La decisión de la tela fue la más importante porque yo quería algo fluido, con movimiento y sobre todo, que me sintiera cómoda. Una vez tuvimos la tela, empezamos a diseñarlo. Tomando piezas de otros modelos que ellas ya tenían en el atelier hicimos un mix triunfador. Por último, como detalle a tener en cuenta, no sabíamos muy bien qué temperatura haría ese día, por lo que escogí manga larga, pero ancha, y espalda al aire", comenta la novia.

Unos meses antes de la boda, Cristina pensó que igual, para la ceremonia religiosa, la espalda al aire no era lo adecuado y fue cuando entraron en juego dos nuevos elementos: una pechera artesana y una capa.

La boda de Alejandro y Cristina. (The Galaxy Edge)

"De repente caí que en la catedral debería llevar un velo o una capa por la espalda. Entonces nos pusimos con el diseño de la capa solo para la misa, pero entró en escena el escudo, una pechera que daba vida a todo el look. El equipo de The Muse Collective consiguió hacer un arreglo para que me la pudiera separar de la cola y así ponerme y quitarme el escudo cuando quisiera dependiendo del momento de la boda que estuviésemos atravesando".

De esta forma, Cristina lució tres looks diferentes. "Para la iglesia, el vestido con la capa y la pechera; en el aperitivo y el banquete, sin capa ni pechera, mi vestido sobrio, elegante y cómodo, nada más, y por último, para la fiesta separamos la capa de la pechera y entonces esta pieza quedó como un collar".

La boda de Alejandro y Cristina. (The Galaxy Edge)

Sin mucho más que añadir, la barcelonesa se decantó por unas sandalias de Flordeasoka en tono maquillaje con tacón en bloque dorado, un anillo y unos pendientes de Leandra Studio, y un ramo de novia. "Lo tenía clarísimo: peonias blancas con olivo. Y en la floristería Esbonsais dieron en el clavo. Días después se lo llevamos a mi abuela al cementerio porque así se lo prometí".

La boda de Alejandro y Cristina. (The Galaxy Edge)

Una semana antes de la boda, Cristina y su familia se trasladaron a Menorca para vivir los días previos juntos. "Nos hospedamos todos juntos en el hotel Can Faustino de Ciutadella, a dos minutos de la Catedral. Es más, el día del enlace, fui andando por la calle con mi padre".

Mireia de Lovely Serendipia maquilló y peinó a la novia. "Al principio llevaba una coleta y ya para la fiesta, el pelo suelto".

La boda de Alejandro y Cristina. (The Galaxy Edge)

Pasando el tiempo y echando la mirada atrás, Cristina recuerda que "fue la boda que nos imaginamos, una boda feliz, rodeada de amigos y familiares. Nos hizo muy buen tiempo y la gente como llevaba varios días en la isla estaba relajada y feliz".

"Además, recordamos las caras de felicidad de nuestros amigos, caras contentas que jamás se nos olvidarán. Todo el mundo estaba con todo el mundo, no había grupos. Adultos y jóvenes crearon un equipo maravilloso Nos venían todo el rato a decirnos que no querían que se acabara nunca", apunta.

La boda de Alejandro y Cristina. (The Galaxy Edge)

La música estuvo presente gracias a los íntimos de los novios. "Por sorpresa, durante el aperitivo, los amigos de Alejandro tocaron varias canciones y una amiga mía me cantó 'Valerie'". Y los invitados, fueron igualmente sorprendidos por los recién casados, "antes de la comida hicimos un espectáculo de caballos menorquines y durante la fiesta sacamos una ensaimada gigante. Regalamos abarcas personalizadas para cada uno con el color que más nos pegaba para el invitado y ponían nuestros nombres y la fecha de la boda".

La boda de Alejandro y Cristina. (The Galaxy Edge)

Alejandro y Cristina renunciaron al primer baile como recién casados y compartieron ese momento con familiares y amigos. "No hicimos baile, aunque en la comida entramos con la canción 'Disfruto', un remix de Carla Morrison. Y en la discoteca no falto que sonará 'Báilame' de The Change".

La boda de Alejandro y Cristina. (The Galaxy Edge)

Nos despedimos de su boda con los consejos de la barcelonesa para futuras novias, "que sean ellas mismas, que no hagan inventos, que se dejen aconsejar por los profesionales y los proveedores que contratan. Y que disfruten del día de su boda porque pasa muy rápido. Por último, que miren a su alrededor y vean las caras de sus invitados".

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