LA RISAS DEL BEBé LAMINE EN BRAZOS DE MESSI: LA HISTORIA DETRáS DE LA FOTO QUE DA LA VUELTA AL MUNDO

Joan Monfort supera la cincuentena pero nunca se había visto en esta. La primera fotografía de su carrera profesional la publicó en el año 90 para Mundo Deportivo. Fue enviado a un acto celebrado en Barcelona en el que comparecía el hoy fallecido Josep Lluís Vilaseca. La foto, evidentemente en blanco y negro, fue un desastre tras pasar por la sala de revelado porque así nos lo confiesa él pero sirvió de punto de partida para sus andanzas cámara al hombro y para dar inicio a este reportaje.

Después de recorrer la mayoría de redacciones de medios deportivos (trabajó también para Sport, colaboró con Marca y ahora captura imágenes para AS y Associated Press) resulta que se ha hecho famoso por un clic activado por su hiperactivo dedo índice hace 16 años. Las fotos que están dando la vuelta al mundo, esas en las que aparece Messi ahora meciendo en sus brazos a Lamine Yamal con 6 meses, ahora bañándolo en una diminuta bañera de plástico, ahora junto a la madre del bebé sonriéndole y extendiéndole el brazo como si de una bendición anticipativa y consciente se tratara (“cuando crezcas la romperás, nene”, imaginemos que le susurró), fueron, son y serán de él desde ahora y para siempre. Llevan su firma.

Dicen de los fotógrafos que la mejor foto siempre está por hacer, pero creo que ya me puedo plantar, la repercusión de esta no la superaré

Joan MonfortFotógrafo

“Dicen de nosotros los fotógrafos que la mejor foto siempre está por hacer pero creo que yo en ese sentido ya me puedo plantar. Seguiré currando pero la repercusión de esta ya no la superaré. Y me coge vivo, así que lo podré disfrutar y dejar un legado”, reconoce Monfort, un profesional muy querido en el gremio, por solícito y competente, pero también por ser un buen tipo y un despistado de manual. Esta vez, sin embargo, no le faltará el orden. “Mi mujer me está ayudando a mantener la pausa, ahora mismo es mi Busquets. Me está centrando para actuar de forma ordenada porque la ola está siendo muy muy fuerte”. Su mujer es Mercè Bayen, estupenda periodista.

Vamos al día de los hechos. Monfort trabaja en el Sport y le encargan el calendario solidario. Año 2008. Una página por mes con una imagen que conmueva en fechas navideñas. El encuentro entre Messi y Lamine Yamal responde a una casualidad cósmica. Podría haber sido cualquier otro futbolista de la plantilla de Rijkaard; podría haber sido cualquier criatura del barrio de Rocafonda (Mataró). Pero llegó Leo y el niño fue Lamine Yamal porque así lo decretó el destino o más bien un sorteo entre familias que se encontraban en aquel momento en riesgo de exclusión social. Eligieron la de la futura estrella sin tener ni idea de que lo sería.

La preparación de la foto la inspiró una escena hogareña el día antes. “Estaba bañando a mi hija Jana en casa y la distraíamos con un patito de goma. Ese muñeco es el que sale en la foto”. Le obsesionaba a Monfort que la imagen quedara natural, algo complicado en futbolistas poco amigos de las fotografías de posado. Y encima hablamos de Messi con apenas 20 años. “Era muy introvertido, extremadamente tímido. Sudé una barbaridad aquel día y eso que era invierno. Al final lo conseguimos, la madre nos ayudó mucho, Messi interactuó con el bebé, que dormía pero cuando se despertaba reía y reía más o menos como hace ahora, y alcanzamos la naturalidad ansiada”, recuerda Joan.

Monfort medita estos días qué hacer con la foto. Le da vueltas a la cabeza y consensua con su pareja la solución. Ya se verá. De momento está en una nube. Se declara feliz después de años y años de trabajo oscuro e imágenes llenas de luz y de color. Como la de Messi y Lamine Yamal. Se acabó el blanco y negro. Si será feliz que acaba de salir del dentista y relativiza la factura que le acaban de endilgar.

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